Cuando lo vi, no pensé en nada, como generalmente lo hace uno al ver a otro individuo. En una multitud es difícil distinguir brazos en particular, cabezas, pensamientos y miradas. El metro, un complejo atado de personas hurañas, que solo viven en su mundo, bueno, quien es uno para culparlos, tratar de vivir una vida ya es difícil, de vivir varias es mas complejo. ¿No? Si por que si detuviéramos el mundo un instante, y esto lo he hablado varias veces, aunque parece que llegáramos siempre a lo mismo, la atemporalidad del instante, donde poder visualizar todos los instantes al momento seria totalmente bizarro y terrorífico, lo mas probable sería entrar en un estado de Shock intermitente, una esquizofrenia conciente y dinámica sin fin. No creo que después de algo así no hay vuelta atrás. Por lo menos creo en la empatía animal no, aunque no podría asegurar que los animales sean empático frente a situaciones que vivan sus pares de especie. Los humanos por lo menos, me animo a creer, que pueden entender los proceso que pueden estar viviendo otros, pero no queda exenta esta especie de error dialéctico, una empatía que equivoca sentimientos, la empatía debería ser intuitiva no visual. Aunque todo, en la actualidad es visual, seguimos el estereotipo. Cuando lo vi, mi empatía intuitiva fallo, físicamente no era tan atractivo, pero algo me pareció interesante, los pantalones aflautados tan de modas, las zapatillas con caña, groseras, esas cosas que aumentan el volumen del pie hasta 2 veces, pero que hacen un efecto tan bonito de modernidad (como en la película Mario Bros. que no posee una calidad cinematográfica estupenda, pero de tan agradable futurismo en un mundo paralelo, esas botas de propulsión que salvaron a Mario un par de veces).
Su rostro no lo vi, en verdad lo mire, pero no capte la imagen, mi mente en otro lado, no puede razonar visualmente si mis pensamientos son muy rápidos y profundos, se vuelven un poco sensoriales, así como en estado de protección, y el libro La mano izquierda de la Oscuridad que leemos para el Club literario, me tenia un poco trastocado con la realidad, siempre me tiendo a sumergir en esa especie de misticismo que crean libros tan buenos como ese, sobretodo si una critica social y un análisis cultural es tan rico, como el de una cultura ambisexual.
Con la música al casi máximo volumen (pretendiendo cuidar mi audición para cuando tenga unos años más, aunque no se si sea tan cierto eso de la música, si el mundo es una banda de metal al oído).
Decidí retomar este Blog, hace unos días lo había cerrado, no de forma definitiva, si no, digamos lo, de una forma simbólica, con un post de despedida (a quien, no se). Ya que me gusta esta practica de unir caracteres, aunque siento que no tengo mucho tiempo, el bendito/maldito tiempo, recurso tan limitante, el instante mismo, difícil no porvenizar. Jack Kerouac, siempre despierta en mi esos ánimos de escribir, volverme un autista, si, alejarme y mirar, aunque es difícil, no se si es por la droga, pero a Jack le resulta mejor el escribir y no se si el vivir, aunque cualquier vida que no es la de uno es envidiable, de una manera sana, definido con unos amigos como: “admiración” el termino que mas se le acerca.
Así que al fin y al cabo (no conozco otra forma de definir “al fin y al cabo” si conocen otra forma me dicen, sinónimamente no soy muy bueno) en el metro, sintiendo esa precisión social de observar silenciosamente los rostros sin asimilarlos, y teniendo a este hombre, en forma diagonal, esto mas difícil de describir de lo que yo creía, yo estaba mirando hacia la salida, el estaba mirando hacia afuera, el otro lado, al parecer con un amigo. Debo explicar que yo solo hice una mirada parcial y amistosa con él, creo que era cordial, pero nada más, aunque si tengo la posibilidad de observar a un espécimen excitante no me lo pierdo por nada, no hay muchos hombres bellos en la ciudad, incluyéndome en esa categoría, los Sexy Ugly pueden ser cualquiera, es una forma tierna de decir “a el lo encuentro feo, pero me excita, lo asumo” termino implantado en mi vocabulario después de ver Besando a Jessica Stein.
La cosa, es que la persona que estaba apoyada frente a él, que yo pensé que era su amigo, y debo asumir que me pareció demasiado hetero (su amigo y el) para seguir mirando descaradamente como lo suelo hacer, se bajo del metro, lo cual me pareció extraño, pero yo aislado sonoramente del mundo, comprendo las cosas de otra forma, la música es mi pared hacia el mundo, aun así, decidí, jugar y me acerque a este sujeto, tomando la posición de su amigo.
Es increíble la habilidad que uno puede desarrollar: leer, escuchar música y jotearse a un tipo solo por jugar, ya lo puedo hacer a la vez, entonces solo me quedo mirar inquisitivamente, solo unas miradas, como siempre, sin saber nada, mientras sonaba que se yo, algo de MGMT o Le Tigre, y le echaba mano a unas líneas de Ursula Le Guin, sentí como cambio la mirada del individuo en cuestión, cosa que siempre que pasa, no muy seguido, casi nunca, me asombro.
En ese momento, paso lo que espere que pasara, sin esperarlo, se acerco un poco a mi, sentí, su muslo en mi pija (creo que es el eufemismo que mas me agrada para decir pene) cosa que me agrado bastante, lo toco por encima del jeans, descaradamente, eróticamente, en ese ambiente tan hostil y publico que lo hacia mas y mas agradable, obviamente dirigí unas miradas a su pija, y el bulto (creo que es una de las cosas que me agrada), era exuberante, comencé a tocarlo, nuestros bolsos sirvieron de murallas simbólicas de intimidad, nos rozamos, disfrutamos este sentir táctil, tan falta en mano que hacemos los humanos, una estación antes de bajarme, garabateé mi e-mail, y espero ahora, que dentro de lo que queda de semana me escriba, aunque no se si es buena idea, solo quiero sexo, una conversa y dos o tres cervezas postsexo, nada más, aunque no se si hacer esto me deja como un puto cualquiera o que, pero creo que no esta mal tirar sus cartas de vez en cuando, uno nunca sabe. Por eso es mejor, tomar posibilidades. Pequeñas posibilidades, grandes oportunidades.
Después de esto, con una erección que me mataba, caminando por republica hacia la biblioteca, desconcentrado, creo que estaba turbado después de esta experiencia limite, como lo definiría Foucault, aunque es una pequeña experiencia comparada con sus excursiones, respirando onda, tratando, en el final de mi tímpano latente, pulsante, a Alice and Chain, o quizás Perfect Circle, no esperando nada. Nusud.